¿Qué es HTTPS y por qué es importante para tu web?

HTTPS es una parte básica de la seguridad de una web, especialmente cuando los usuarios tienen que iniciar sesión, rellenar formularios o realizar una compra. En este artículo te explicamos qué es HTTPS, qué relación tiene con los certificados SSL, qué protege realmente y por qué deberías comprobar que tu web lo utiliza.

¿Qué es HTTPS?

HTTPS es la versión segura del protocolo HTTP que utilizan los navegadores y los servidores para comunicarse. Cuando visitas una página web, tu navegador tiene que pedir al servidor los recursos necesarios para mostrarla (como el HTML, las imágenes, las hojas de estilo o los scripts) y el servidor responde enviándoselos. HTTPS añade una capa de seguridad a esa comunicación mediante TLS (Transport Layer Security).

La forma más sencilla de verlo es comparando estas dos direcciones:

En una conexión HTTP, la comunicación no está cifrada mediante TLS. En una conexión HTTPS, los datos que se intercambian entre el navegador y el servidor viajan protegidos. Esto ayuda a evitar que un tercero pueda leerlos o modificarlos mientras están en tránsito y permite al navegador autenticar el servidor con el que está comunicándose.

Por ejemplo, piensa en una persona que entra en una tienda online y rellena sus datos para realizar una compra. Su navegador tiene que enviar esa información al servidor de la tienda. Con HTTPS, esa comunicación está protegida mediante TLS mientras viaja entre ambos puntos. Lo mismo ocurre cuando un usuario inicia sesión, envía información a través de un formulario o interactúa con una zona privada de la web.

En otras palabras, HTTPS no es un elemento que “se vea” en el contenido de tu página, sino una forma de proteger la comunicación que ocurre detrás de ella.

¿Qué significa el candado que aparece junto a una web?

Cuando visitas una página mediante HTTPS, el navegador puede mostrar un indicador de conexión segura junto a la dirección.

Ese indicador significa que el navegador ha establecido una conexión segura con el sitio. En Chrome, por ejemplo, el estado de seguridad permite comprobar si la conexión es privada o si existe algún problema con ella. Google explica cómo interpretar estos indicadores en su guía sobre cómo comprobar si la conexión de un sitio es segura.

Pero aquí hay una distinción importante: que una web utilice HTTPS no significa automáticamente que el negocio que hay detrás sea fiable.

HTTPS protege la comunicación entre el navegador y el servidor, pero no te dice si una tienda existe realmente, si cumplirá sus condiciones de venta o si responderá correctamente ante un problema.

Por eso, si tienes una tienda online, HTTPS es una señal básica de seguridad, pero no debería ser tu única señal de confianza. La información de contacto, los sellos de confianza, la política de devoluciones, las reseñas y otros elementos de la web también ayudan al usuario a decidir si confía en el negocio.

¿Qué relación hay entre HTTPS y el certificado SSL?

Aquí es donde suelen aparecer todavía más dudas. Es posible que tu proveedor de hosting te haya hablado alguna vez del «certificado SSL». Aunque el nombre siga siendo muy habitual, actualmente estamos hablando de certificados utilizados para establecer conexiones TLS.

El certificado permite al navegador comprobar información sobre el sitio y participar en el establecimiento de una conexión segura. Entre otros datos, contiene información sobre el dominio y una clave pública que se utiliza durante el proceso de conexión.

No necesitas conocer todos los detalles técnicos para gestionar una web, pero sí conviene entender la relación: Certificado TLS/SSL → permite establecer la conexión segura → HTTPS

Si quieres más información sobre este punto, Cloudflare explica con más detalle qué es un certificado SSL y qué información contiene.

¿Qué protege HTTPS en una web?

HTTPS protege la información que se intercambia entre el navegador y el servidor mediante cifrado y ayuda a garantizar que los datos no sean modificados durante el recorrido.

Esto resulta especialmente importante cuando una persona introduce información en una web, por ejemplo al:

  • iniciar sesión en una cuenta;
  • rellenar un formulario;
  • introducir datos personales;
  • realizar una compra;
  • enviar información desde una zona privada.

Por ejemplo, si tienes una tienda online, la conexión segura es especialmente importante durante los procesos en los que el usuario transmite información.

TLS proporciona tres funciones fundamentales:

  1. Cifrado: dificulta que terceros puedan leer la información transmitida.
  2. Autenticación: ayuda a comprobar con quién se está estableciendo la conexión.
  3. Integridad de los datos: permite detectar si los datos han sido modificados durante el tránsito.

Si quieres profundizar en esta parte, Cloudflare explica las funciones de TLS y cómo protege las comunicaciones.

Eso sí, hay una diferencia importante entre proteger una comunicación y proteger una web en todos sus aspectos. Tener HTTPS no significa que tu página esté libre de vulnerabilidades, que todos sus plugins sean seguros o que el negocio que la gestiona sea legítimo.

¿Por qué es importante tener HTTPS en una web?

La razón principal es la seguridad de la comunicación. HTTPS protege el intercambio de información entre los visitantes y tu servidor y se ha convertido en el estándar habitual para las webs actuales.

Sin embargo, también es importante por la experiencia del usuario. Los navegadores pueden mostrar advertencias cuando una página no utiliza una conexión segura. Chrome, por ejemplo, indica que las conexiones mediante HTTPS son más seguras que las que no lo utilizan y puede mostrar una advertencia cuando una página no es compatible con HTTPS.

Esto puede resultar especialmente relevante para una tienda online. Si una persona llega hasta el momento de introducir sus datos y el navegador le indica que la conexión no es segura, has introducido una duda justo en uno de los momentos en los que más confianza necesita.

HTTPS también permite utilizar determinadas funciones de la web que los navegadores reservan para los llamados “contextos seguros”. Entre ellas están algunas funciones que pueden resultar relevantes para una web, como la geolocalización, las notificaciones, los pagos mediante determinadas APIs, las notificaciones push o los service workers.

No significa que una web corporativa necesite todas estas funciones, pero sí explica por qué HTTPS ha dejado de ser algo reservado a las tiendas online o a las páginas que manejan información sensible. Hoy forma parte de la infraestructura básica de la web moderna. Mozilla recomienda servir las páginas y sus recursos mediante HTTPS.

¿HTTPS mejora el posicionamiento en Google?

Aquí conviene evitar una de las afirmaciones más habituales sobre HTTPS: tener HTTPS no va a hacer que tu web suba automáticamente en Google.

Google anunció en 2014 que HTTPS sería una señal utilizada en sus sistemas de posicionamiento. Sin embargo, eso no significa que instalar un certificado vaya a solucionar problemas de posicionamiento ni que una web con HTTPS tenga automáticamente ventaja frente a otra que responda mejor a una búsqueda.

Por tanto, si estás mejorando tu web, considera HTTPS una parte básica de su configuración y seguridad, no una estrategia SEO por sí misma.

¿Cómo saber si tu web tiene HTTPS?

Comprobarlo es muy sencillo y no necesitas ninguna herramienta especial. Abre tu web y fíjate en la dirección que aparece en el navegador. Si comienza por https://, estás utilizando HTTPS. También puedes hacer la comprobación desde algunas páginas interiores, especialmente aquellas en las que los usuarios introducen información, como formularios, páginas de acceso o el proceso de compra.

Además, presta atención a los avisos del navegador. Si Chrome muestra que la conexión no es segura o existe algún problema con el certificado, no deberías ignorarlo. El navegador puede estar detectando un problema de configuración que necesita solucionarse.

Una comprobación rápida podría ser:

  1. Entra en tu web.
  2. Comprueba que utiliza https://.
  3. Revisa alguna página interior.
  4. Comprueba que no aparecen avisos de seguridad.
  5. Si tienes una tienda, revisa especialmente las páginas en las que el usuario introduce información.

¿Qué pasa si mi web todavía utiliza HTTP?

Si descubres que tu web todavía funciona con HTTP, lo habitual es que tengas que activar un certificado TLS/SSL y configurar correctamente la web para utilizar HTTPS. En muchos servicios de hosting este proceso está integrado en el propio panel y no requiere que tengas conocimientos técnicos avanzados.

Aun así, pasar una web de HTTP a HTTPS no consiste simplemente en cambiar unas letras en la dirección. Después de realizar la configuración hay que comprobar que la web funciona correctamente, que las diferentes versiones de las URLs se gestionan de forma adecuada y que los recursos de la página también se cargan mediante HTTPS.

Si no sabes cómo está configurado tu sitio, lo más prudente es consultar la documentación de tu proveedor de hosting antes de realizar cambios.

Errores habituales al hablar de HTTPS

Uno de los errores más comunes es pensar que el candado significa que una web es completamente segura. El navegador está indicando que la conexión es segura, no certificando la fiabilidad del negocio.

También es frecuente confundir HTTPS con el certificado SSL. Están relacionados, pero no son exactamente lo mismo: HTTPS es la conexión HTTP protegida mediante TLS, mientras que el certificado forma parte del mecanismo que permite establecer y autenticar esa conexión.

Otro error es pensar que instalar HTTPS resuelve todos los problemas de seguridad de una web. Una página puede utilizar HTTPS y seguir teniendo vulnerabilidades, software desactualizado, plugins inseguros o problemas de configuración.

Por último, tampoco tiene sentido considerar HTTPS una estrategia SEO por sí misma. Es una configuración básica de seguridad y una señal utilizada por Google, pero no sustituye a tener contenido útil, una buena experiencia de usuario y una web que responda correctamente a las búsquedas de sus visitantes.

HTTPS y confianza: importante, pero no suficiente

HTTPS responde a una pregunta muy concreta: ¿La comunicación entre esta web y mi navegador está protegida?

Pero cuando alguien llega a una tienda online que no conoce, tiene muchas más preguntas:

  • ¿Quién está detrás del negocio?
  • ¿Puedo contactar con ellos si tengo un problema?
  • ¿Qué ocurre si quiero devolver el producto?
  • ¿Hay otras personas que hayan comprado?
  • ¿Cómo puedo pagar?
  • ¿La información de la web coincide con lo que recibiré?

Por eso, HTTPS debería entenderse como una pieza de la confianza de una web, no como la confianza completa.

Una conexión segura no sustituye a una información de contacto clara, unas condiciones de compra comprensibles, una política de devoluciones, reseñas reales o cualquier otra señal que ayude al visitante a entender quién eres y qué puede esperar de ti.

Si quieres revisar precisamente este tipo de elementos, puedes consultar nuestra guía sobre señales de confianza en una web.


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Preguntas frecuentes sobre HTTPS

No exactamente. SSL es el nombre del protocolo anterior a TLS y actualmente está obsoleto. HTTPS utiliza TLS para proteger las comunicaciones, aunque el término «certificado SSL» sigue utilizándose habitualmente para referirse a los certificados que permiten establecer estas conexiones.

HTTP permite la comunicación entre el navegador y el servidor, mientras que HTTPS utiliza TLS para proteger esa comunicación mediante cifrado y mecanismos de autenticación e integridad.

Para una web actual debería considerarse una configuración básica. Los navegadores advierten sobre conexiones que no son seguras y HTTPS es necesario para muchas funciones modernas de la web.

HTTPS es una señal que Google utiliza en sus sistemas de posicionamiento, pero su efecto no debe confundirse con una estrategia SEO completa. Tener HTTPS no garantiza mejores posiciones ni compensa otros problemas de una web.

No. Significa que la conexión con el sitio está protegida. Para valorar la confianza que transmite una tienda también hay que comprobar quién está detrás, cómo contactar, las condiciones de compra, las devoluciones, las opiniones de otros clientes y otros elementos relevantes.

HTTPS protege la comunicación entre el navegador y el servidor mediante TLS. Eso ayuda a proteger los datos mientras se transmiten, pero no significa que todos los aspectos de la seguridad de una tienda online estén cubiertos.